La llegada

Pateamos Barcelona como si no hubiera mañana. Todo muy bonito la verdad, pero la iglesia esa grande así con cosas de colores a ver si la van terminando ya, que todavía no la vemos de ésta.  Si a las 16:00h Sule le dice a Santi que la vejiga le revienta, no es hasta las once que vamos a cenar cuando aquello sale como un héiser. Parece que el caminar sin parar hace que tu cuerpo se olvide de las necesidades básicas, porque para comer: bocadillin de chorizo y philadelphia y a seguir. 

La Rambla, el puerto, la playa hasta el Casino, la Sagrada Familia, Plaza Catalunya, la Catedral y el barrio Gótico. Tras visitar lo último y lo que más nos gustó, el barrio Gótico, nos llega la noticia de que la cámara que habíamos pedido no llega a tiempo, gracias por nada @buyinusa (ebay).

Nuestro vuelo sale a las 06:20h, por lo que vamos con tiempo. Nos duchamos y ponemos rumbo a la parada de bus. Santi se ha dejado la toalla en casa de Anna, ¡que le den! Segunda cosa que perdemos y aún no hemos ni salido.

Llegamos al Prat, dormimos 2 horitas y a facturar. Atención. Problemas. No tenemos vuelo de vuelta. Nosotros sabíamos que igual nos lo podían pedir una vez en Delhi, por eso habíamos pensado en coger un billete de tren o un vuelo reembolsable. Que nos lo pidieran en el propio aeropuerto de Barcelona nos pilló por sorpresa (aunque tampoco habíamos planeado nada para el otro caso, no nos engañemos). Las señoritas de Alitialia se portan de lujo y nos sacan una reserva para un billete de vuelta. No lo pagamos. No lo usamos.

Bonjorno Rom… Hasta luego. Embarcamos de nuevo. Esta vez nos espera un avionaco. Etihad Airlines nos brinda la oportunidad de afanarnos dos mantas y dos cojines. Las azafatas fliparon. Sorry Flanders… Además lo de la pantallita con sus pelis, su música, sus juegos… (¡¡Street Fighter en el aire!! Me cansé de perder) Aún así lo que más nos gustó fue el pedazo menú que nos sirvieron. Como buenos españoles que somos nos gusta comer bien, que no que nos den muchas cosas gratis con las que no contábamos.

El mando que me volvió loco durante 2 minutos
El mando que me volvió loco durante 2 minutos

Después de sacarnos el snack de merienda en el trayecto Roma – Abu Dhabi, la cena (otro pedazo menú) en el trayecto Abu Dhabi – Delhi y cafés y bebidas asgaya, ya lo flipamos primo. Éramos los más felices del avión, la gente debía pensar que no habíamos tomado un café en la vida.

Menú pepino. Total gastado este día 1.50€ en una botella de agua
Menú pepino. Total gastado este día 1.50€ en una botella de agua

Y “FINALLY” estamos en Delhi. Vale, ¿y ahora qué?

Pues ahora a sobar. Porque Santi aún había dormido algo en los aviones, pero Sule no había llegado a la media hora de sueño quitando las dos horas en el Prat. Entre el Street Fighter, una de las peores películas españolas que hemos visto en la vida (de estas que cuando las ves te preguntas “pero, pero, la gente cuando la está haciendo ¿no se da cuenta de lo penosa que es?”) las comidas y bebidas gratis y aquel tío del turbante que se durmió en su hombro, Sule no había pegado ojo.

Cogemos sitio en las sillas de la zona de espera y muy sutilmente nos la hacemos para dormir echaos. La gente nos miraba un poco mal no sabemos por qué pero bueno, antifaz y a sobarla.

4 horas más tarde: venga que es de día y hay que ir pa Delhi, a ver como nos las apañamos. Sales del aeropuerto y lo que esperábamos, “you want to go to the city?, come with me, good price amigo”, se nos ocurre una buena frase con la que te dejan en paz y nos libramos, “A friend is coming to pick us up”, os la cedemos, no da lugar a la negociación. Pillamos un bus local, no pecamos de turistas, ¡estamos a tope! (75 INR/persona). La parada se acerca y el tío del bus nos dice que nos acerquemos, nos abre la puerta y venga, hala chaval, salta. Menudo eufemismo lo de parada. Cuando abrió la puerta el tío iba a 60 todavía. Cuando redujo a una velocidad normal para saltar del bus con la mochila al hombro, nos bajamos. Y desde aquí hasta que llegamos al Starbucks, Delhi se pudo resumir como una tormenta de cansinos vendedores y estafadores de todo tipo, que a toda costa y con estrategias dignas de enseñarse en escuelas de marketing te intentan conducir hasta la “única” tourism information de Delhi. No picamos.

Jamás me había gustado tanto un Starbucks… Ya lo entenderéis.

P.D.: La película era “Dos a la carta”.

 

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4 respuestas a “La llegada

  1. Que grandes sois! Os leo desde DK con mucha mucha envidia y esperando que escribáis para leer vuestras movidas… Voto porque en el plazo de un mes dormís una noche en el cuartelillo 😂😂 cuidaos mucho!

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  2. Jobar chavales estais más espabilaos de lo que pensaba! creo que cuando volvais me vais a tener que dar clase de puferismo a mi !!
    Vaya elegantes en la foto jajaja espero que en la siguiente que pongais llevais los atuendos caracteristicos de la peñita de la India con el punto y todo incluido

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